Subiste al auto, bajaste la ventanilla para tomar aire en el viaje, sacaste el brazo y te tomaste suavemente del techo. Yo me situaba en el balcón, mirando obsesionadamente tus movimientos, aguardando el momento perfecto para saludarte como una dama enamorada...pero todo fue en vano. Partiste y ni siquiera notaste mi presencia. Te has ido sin mi despedida. Te has ido y yo sé que voy a salir cada día al balcón esperando tu regreso...

0 comentarios:
Publicar un comentario